SUBTEMA 1.3.3 • Análisis crítico de argumentos poco fundamentados en torno a las causas de enfermedades microbianas (apunte)

Publicado: 11 enero, 2013 en C1B1T: 1.3 INTERACCIONES ENTRE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN LA SATISFACCIÓN DE NECESIDADES E INTERESES, Ciencias 1 (énfasis en biología)
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BLOQUE I. LA BIODIVERSIDAD: RESULTADO DE LA EVOLUCIÓN

TEMA 1.3  INTERACCIONES ENTRE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN LA SATISFACCIÓN DE NECESIDADES E INTERESES

INTRODUCCIÓN

A pesar del avance de la ciencia médica y de la difusión de esta información entre amplios sectores de la población, prevalecen algunas creencias equivoca­das respecto a las enfermedades asociadas con microorganismos.

Por un lado se encuentran aquellas que se relacionan con la superstición como el “mal de ojo”, que supuestamente causa vómito, fiebre y diarrea o los “aires malignos” que se argumenta producen gripas y neumonías.

Es importante explicar que si bien muchas enfermedades son producto de nuestros hábitos, como el tabaquismo o una dieta inadecuada, en ningún caso son “castigos” por nuestra conducta con un origen inexplicable. Los científicos han avanzado a grandes pasos en buscar las causas de las enfermedades que nos aquejan y han logrado identificar a la mayoría de los agentes patológicos.

Con el desarrollo del microscopio se descubrió la gran biodiversidad de seres microscópicos que habita el planeta. El mundo de los microbios es quizá tan vasto como el propio universo baste decir que un puñado de tierra contiene tantos microorganismos como seres humanos el planeta. De la incansable labor y el esfuerzo de hombres y mujeres de ciencia por más de 200 años surgió la microbiología, ciencia que los estudia.

Muchos de estos seres microscópicos —como las bacterias, algunos hongos y protozoarios, como las amebas— se han asociado a enfermedades infecciosas desde tiempos remotos, pero solo con el desarrollo de la ciencia y la tecnología modernas se les ha identificado.

 

Los seres vivos tienen un ciclo de vida durante el cual pueden contraer una enfermedad infecciosa y morir. Las enfermedades infecciosas han estado presentes desde el inicio de la vida, particularmente desde que se originaron las bacterias, que son las causantes de una gran variedad de enfermedades que ahora conocemos gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología.

 

Los seres humanos lidiaban en la antigüedad con las enfermedades de manera diferente como lo hacemos ahora. Sabían de la existencia de una enfermedad cuando se presentaban ciertos síntomas que se asociaban en muchas ocasiones con la muerte. Para ello, desarrollaban remedios curativos con base en las propiedades naturales de algunas plantas, por ejemplo, y aunque no tuvieran la certeza de cómo ocurría la curación, tenían una gran fe en ellos. Además, y como parte de las creencias que se tenían de las enfermedades, en muchas culturas organizaban actos religiosos que en ocasiones incluían sacrificios, para pedir perdón a los dioses por el castigo divino.

Es probable que en narraciones de tradición oral o escrita hayas escuchado de fenómenos o enfermedades extrañas. Precisamente los mitos son relatos de acontecimientos prodigiosos, cuyas causas también son extraordinarias. En medicina existen muchos de estos mitos o ideas falsas, según los cuales algunos síntomas difíciles de explicar se asocian a agentes sobrenaturales

 

CREENCIAS E IDEAS FALSAS

A pesar de los grandes avances en medicina, microscopía y técnicas de prevención de enfermedades infecciosas, en la actualidad sigue habiendo gran desconocimiento y desinformación entre la población, acerca de cómo se contagian estas enfermedades y cuál es exactamente el papel de los microorganismos que las causan.

 

 

 

Creencias antiguas sobre algunas enfermedades

 

Desde la época prehispánica, los mexicas conservaban tortillas húmedas hasta que se formaran en ellas hongos rosas y azules, que probablemente has visto. Las utilizaban para hacer emplastos que ponían directamente sobre las heridas infectadas.

Sin saberlo, aplicaban una sustancia curativa, descubierta muchísimo tiempo después, a principios del siglo XX, en Inglaterra, por Alexander Fleming, quien estudiaba cultivos de bacterias.

Un cultivo de Fleming se contaminó accidentalmente con cierta clase de hongos del género Penicillium. Este investigador notó que donde crecía el hongo no proliferaban las bacterias. Así, al aislar la sustancia que impedía el crecimiento bacteriano, se dio cuenta de su gran poder para el tratamiento de ciertas enfermedades; la llamó penicilina.

Hacia 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, se empezaron a aplicar inyecciones de penicilina a los militares para curar enfermedades como la bronquitis y la neumonía, entre otras. De tal suerte empezó la industria de los antibióticos.

La peste bubónica causó epidemias en Europa durante el siglo XIV. La primera registrada ocurrió entre 1348 y 1351 en Italia; mató a cerca de 25 millones de personas. La epidemia se extendió a otros países, como Francia, Inglaterra, Alemania, Dinamarca, Polonia e incluso Rusia.

Esta enfermedad es causada por una bacteria alojada en una rata enferma, conocida como rata negra. Si una pulga muerde a dicha rata, puede transmitir el microbio, ya sea a otro roedor o a un ser humano. A esta enfermedad se le nombró muerte negra, y se disemina por todo el cuerpo provocando graves alteraciones de la salud que comienzan a manifestarse por escalofríos, fiebre, dolor de cabeza y dolor muscular.

En ese entonces, el medio para controlar su expansión era la cuarentena, es decir, dejar en observación por cuarenta días a los enfermos hasta que muriesen o se recuperaran.

 

Hoy sabemos que la peste puede controlarse exterminando a la rata y la pulga que la diseminan.

 

 

Muchas personas conservan ciertas creencias o ideas falsas sobre algunas enfermedades; por ejemplo, hay quienes siguen creyendo que la lepra se puede contraer al tocar a un paciente infectado.

Durante siglos se aisló o desterró a los leprosos; incluso se construyeron leprosarios, donde se les confinaba hasta la muerte. En la actualidad, los leprosos pueden llevar una vida normal bajo vigilancia médica y con el tratamiento adecuado.

 

LOS ARGUMENTOS CIENTÍFICOS EXPLICAN LAS CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES MICROBIANAS

 

Mediante el uso del microscopio en la investigación científica se logró conocer y ex­perimentar con los diferentes microorganismos que causan las enfermedades infec­ciosas, esto contribuyó a mejorar la salud pública, ya que se establecieron estrategias y planes de sanidad y se descubrieron medicamentos para combatir a los microbios. Revisemos algunos ejemplos históricos sobre esto.

 

 

El estudio sistemático de las enfermedades y sus agentes causales obligó a buscar explicaciones que sustituyeran las creencias e ideas falsas acerca de ellas, y no solo en la medicina tradicional, sino también en otros campos como el agrícola y el alimentario.

En el siglo XIX, Louis Pasteur recibió la visita de un fabricante de alcohol intrigado por que en algunos barriles, en lugar de alcohol, se producían ciertos ácidos, mientras en otros se producía normalmente el alcohol. Pasteur tomó muestras de ambos barriles y observó su composición al microscopio.

En la muestra correspondiente a los barriles normales encontró microorganismos hoy conocidos como levaduras; en la otra, microbios en forma de bastoncillos. Con estos argumentos fundamentados científicamente, Pasteur había encontrado la fuente de la contaminación en los barriles de alcohol. Gracias a estos descubrimientos se superó la idea de agentes sobrenaturales causantes de enfermedades.

 

Para probar que un microbio es la causa de una enfermedad, debe cumplirse lo siguiente.

1. Siempre puede encontrarse un microorganismo específico relacionado con una enfermedad determinada.

2. Se puede aislar y cultivar el microorganismo en el laboratorio.

3.  El producto del cultivo producirá la enfermedad si se administra a un animal susceptible.

4. Del animal infectado experimentalmente, se puede obtener el microorganismo para cultivarlo de nuevo.

 

Gracias al desarrollo científico y tecnológico, ahora contamos con vacunas contra la difteria, la viruela, la tosferina, el tétanos, la poliomielitis, la tuberculosis, la rabia, entre otras enfermedades. Y se han desarrollado infinidad de antibióticos.

 

El uso de estos medicamentos no basta para erradicar las enfermedades, lo mejor es evitar la propagación del agente infeccioso, pues a esto se debe su supervivencia. ¿Cómo impedirlo? Esto varía según el tipo de microorganismo; por ejemplo para prevenir la amibiasis se deben observar medidas de higiene como lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, lavar frutas y verduras con agua potable, hervir el agua antes de bebería, etc. En el caso del dengue, hay que evitar que el agua se estanque. Para prevenir la influenza es necesario evitar los lugares públicos y lavarse las manos.

Se cree ingenuamente que el contagio de enfermedades se da una vez que se manifiesta la enfermedad, pero no es así. Desde que el microbio infecta al ser humano empieza a reproducirse, aunque solo produzca molestias cuando se acumula un número abundante de microorganismos. Durante este periodo, denominado incubación, se pueden transmitir las enfermedades como el sarampión, la influenza o la rabia.

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